Casa Salesiana- Si algo ha quedado claro este fin de semana, es que la Casa Salesiana sabe cómo celebrar sus días grandes. La comunidad ha vivido tres jornadas intensas y llenas de energía en honor a María Auxiliadora, una festividad que ha logrado conectar la devoción de siempre con el entusiasmo de las nuevas generaciones.

Por Comunicación Salesianos Villena

Viernes: el arranque de una gran fiesta
El ambiente festivo empezó a sentirse con fuerza el viernes por la mañana gracias a la fiesta escolar, que llenó el patio actividades, música, cine y mucho más. Esta jornada empezaba con una eucaristía en el patio, para seguir con la vida en las aulas, teatro y patio durante toda la jornada.

Por la tarde, los chicos y chicas del PAE Ángel Tomás continuaron con las celebraciones en un ambiente muy cercano. Uno de los momentos más significativos de la jornada llegó a las 18:00 horas con la presentación de los niños a la Virgen, un acto muy emotivo para las familias de nuestra casa. A continuación, la asociación ADMA dio la bienvenida oficial a sus nuevas miembros, sumando savia nueva a la asociación que procura acercar a los jóvenes de nuestra casa el espíritu de María. .

Sábado: deporte, convivencia y diversión en el patio
El sábado fue el día de hacer comunidad en el sentido más amplio. La mañana estuvo marcada por la adrenalina de los campeonatos deportivos, donde el trabajo en equipo y el juego limpio en las pistas fueron lo más importante.

A mediodía, el AMPA organizó una comida de comunidad que reunió a familias, educadores y amigos en torno a la mesa para compartir anécdotas y un gran ambiente. La comida se finalizaba con un café preparado con esmero por los jóvenes de los pisos de emancipación. La tarde se transformó en pura diversión gracias al Centro Juvenil, que preparó un montón de actividades de tiempo libre además de los hinchables que facilitó el AMPA, convirtiéndose en el plan perfecto para los más jóvenes.

Domingo: fe y emoción en las calles de Villena
El momento cumbre llegó el domingo por la tarde con los actos centrales y más solemnes. La jornada comenzó con la Eucaristía en honor a María Auxiliadora, que llenó el patio en una celebración cargada de música y participación.

Al terminar la misa, llegó el broche de oro: la procesión por las calles de Villena. Acompañada por cientos de personas, pertenecientes a los ambientes y grupos de la casa, bandas musicales y autoridades, la imagen de la Virgen recorrió la ciudad bajo una lluvia de pétalos, cerrando así un fin de semana redondo que demuestra la vitalidad de la Casa Salesiana.

 

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